Bebés Familia

Ser mamá de una niña

Cuando la tecnología de ultrasonido te muestra que estas teniendo una niña, es algo inefable pensar en ella. Muchos padres empiezan a imaginar los detalles sobre su curioso carácter, así como de su divertido y hermoso rostro. El amor, la gracia y la belleza siempre son sinónimos de una niña.

Se podría decir que el encanto de una niña va acompañado a la ropa linda, su pelo y todas esas cosas femeninas. Sí, todo eso es cierto, pero es más que eso. Es mucho más que todo eso. Ser madre de una niña es especial y único en muchos sentidos.

Es inesperado

Una mejor apreciación del hecho de ser madre o padre de una niña, es que nadie está preparado para vivir ese momento. Desde el instante en que la niña es entregada en el hospital, se siente una abrumadora sensación de orgullo y de inmediato se comienza a pensar en todas las cosas que espera y desea para ella: el éxito, la búsqueda de la alegría pura en la vida, el amor, la esperanza y la felicidad.

Uno siempre quiere ser su mayor defensor, pero ya se sabe que va a enfrentar obstáculos. Por eso, los padres se aferran a ella un poco más, siempre y cuando sea posible y no demasiado. Con los varones es distinto. A los chicos desde niños se les da más libertad, pero con las hijas siempre se tiene la sensación de no querer despegarse de ellas.

La siguiente generación mujeres de líderes y fuertes

Mientras a una niña le encanta jugar a las casitas, existe la oportunidad de enseñarle un fuerte modelo de mujer y líder para nuestro mundo. Los inicios del siglo XXI son un momento ideal para que las mujeres luchen por lo que le corresponde. De ese modo, tener una hija equivale al honor de enseñarla a crecer fuerte, libre e independiente.

Todos los padres desean que cuando sus hijas entren al mundo real, el mundo sea justo y la trate como toda una princesa. Sin embargo, mientras esto no ocurra es trabajo de los padres cuidarlas y fortalecerlas para que enfrenten todos los obstáculos.

Tener una chica te hace querer ser una mejor persona. De repente, sientes la necesidad de pensar más en los demás debido a que tu hija te está observando y quieres que aprenda la compasión y la empatía. ¡Debes ser un ejemplo! ¡Aprovecha que Dios te da el regalo de una hija y mejora como persona!

Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

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