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¿Cómo afecta el divorcio a los niños?

Separación: cómo se ven afectados los hijos
Separación: cómo se ven afectados los hijos

Es cierto que esta es una situación compleja para los padres, pues representa un proceso de ruptura que además de ser en esencia el fin de un ciclo, toca los sentimientos y las sensaciones de quienes indirectamente hacen parte del conflicto: los hijos, especialmente en una edad en la que sus únicas preocupaciones, son el sabor del helado, el canal para ver los dibujos animados o el tipo de juguete para el día.

Debemos entender, en primer lugar, que es difícil para los niños ver el sufrimiento de sus padres, especialmente porque ellos lo perciben aunque no nos demos cuenta, y porque a su corta edad, es difícil que ciertas emociones propias tengan control, especialmente si son causadas por circunstancias ajenas a su propia vida y acción.

Estudios recientes en el tema demuestran que los niños se ven más afectados por los sentimientos posteriores al divorcio, pues las sensaciones negativas que existían antes de este proceso, se agudizan luego de que la separación se haga tangible. Es probable que se sientan confundidos y sus emociones se desestabilicen, pues los niños no se adaptan tan fácil a los cambios como los adultos, y por ello no saben manejar la tempestad de preguntas que llueve sobre sus cabezas.

 

 “Si mi mamá y mi papá dejaron de quererse, también pueden dejar de quererme a mi”

Es posible que este periodo de separación también constituya un gran interrogante para los niños, especialmente porque suscita sentimientos de inseguridad y miedo que también puede reflejarse en cambios psicológicos y fisiológicos. “Si papá se fue, mamá también se puede ir” y ¿ahora, quién me va a cuidar?. Algunos niños pequeños por ejemplo, empiezan a mojar la cama nuevamente como respuesta inconsciente a la angustia de no saber qué está pasando.

Por su parte, los niños más grandes se caracterizan por un pensamiento mágico y de mucha ilusión, pues están lejos de las causas del divorcio y en realidad, no tiene por qué entender: solo son niños, nosotros no, así que la fantasía de la reconciliación puede ser recurrente, y al mismo tiempo dañina, pues viene acompañada del miedo al rechazo o al desplazamiento en la importancia de la vida de su padre o su madre.

Sin importar la edad del niño, es fundamental prestar atención a sus comportamientos dentro del hogar, con sus familiares o dentro de la escuela, pues aunque el nivel de afectación depende de su personalidad y de la edad o etapa de desarrollo en la que se encuentre, podría acarrear consecuencias importantes.

 

¿Entonces cuál es la responsabilidad de los padres?

Aunque el divorcio es una situación importante que vincula un duelo y un “rehacer” dentro de la misma vida, es responsabilidad de los padres mantener el interés en los niños y evitar hacerlos sentir menos importantes que todo lo que este difícil proceso implica. La principal tarea es comunicar: explicarles que esta es una decisión exclusivamente de los padres y que los niños no tienen la culpa de ello. Un padre también escucha generosamente y dedica tiempo de calidad, especialmente porque de esta manera los niños pueden expresar sus sentimientos y preguntar cualquier duda que durante este abrumador proceso pueda asomar.

Por eso es importante seguir los siguientes consejos:

  • Decirles que el divorcio no es su culpa
  • Escucharlos y alentarlos a hablar de lo que sienten
  • No hablar mal del cónyuge
  • Pasar tiempo a solas con cada uno de los hijos
  • No poner al niño en medio y/o utilizarlos como mensajeros
  • No hacerlos participar de una guerra de lealtades
  • Ponerse de acuerdo en la disciplina y en los permisos

Y LO MÁS IMPORTANTE DE TODO: HACERLOS SENTIR AMADOS, IMPORTANTES Y DEMOSTRARLES QUE SUS PADRES ESTÁN CERCA DE ELLOS INDEPENDIENTEMENTE DE LAS DIFERENCIAS

Sobre el autor

Andrea Jiménez

Escampo, lluevo, ardo. Comunicadora Social por profesión, poeta empeliculada por sensación y soñadora por proyección. Me gusta dibujar paisajes desarticulados en letras simétricas. Música, letras y un cafesito, por qué no...

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