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Cosas que no deberías decirle a tus hijos

La manera en que educamos a nuestros hijos está permeada por la manera en que fuimos educados y criados, pero hay muchas cosas, incluyendo frases que nos decían nuestros padres, que pudieron causar más daño del que ellos pensaron.
Frases que pueden sonar normales o muy cotidianas, puedes estar teniendo efectos negativos en nuestros hijos, afirman los expertos, así que piénsalo mejor la próxima vez que le digas esto a tus hijos:

  1. Eres el más inteligente
    Según los expertos en el desarrollo infantil, los halagos son para motivar la conducta positiva en los niños y “ser inteligente” no es una conducta que se perciba como algo que se puede controlar. Christina Spears Brown, profesora de psicología afirma que: “Alabar la inteligencia no es útil, pues tanto niños como adultos, piensan que no pueden cambiar esta cuestión. Piensan que nacemos con cierto nivel de inteligencia, si les va bien en el colegio es porque son inteligentes, pero si tienen malas calificaciones, entonces no”

    Esto hace que el niño pueda pensar que no es suficiente, si se llega a encontrar con dificultades o algún obstáculo. Esta frase puede cambiarse por:
    Estoy orgulloso de tu esfuerzo en …
    Me enorgullece que estudiaras para tu examen …

Para que el niño entienda que las dificultades se superan con esfuerzo y no entre en crisis por el temor de no ser inteligente

  1. Estoy orgulloso de tus calificaciones
    Claro que nos sentimos orgullosos, pero en vez de halagar los números o categorizaciones, hay que reconocer el esfuerzo y el avance.
    Frases como:
    Practicar te ayudó a entender mejor esta materia
    Te concentraste y te esforzaste por cumplir con esa tarea
  2. Que hermosos tus dibujos
    Puede ser complejos, pero si halagas de más los dibujos de tus hijos, hará que ellos busquen la aprobación en todos los demás, menos en él mismo. Enseñarle al niño a que su trabajo siempre será evaluado por los demás, reduce la confianza en sí mismo.
    Para no desalentar las obras de arte de tus hijos, puedes decirles:
    Que buenos colores combinaste para ese paisaje y preguntarles qué piensan sobre sus dibujos, qué los inspiró.

Es más importante motivar el interés de tus hijos en sus actividades y no solo tu aprobación.

  1. Eres bueno
    Felicitar a tus hijos porque ser “buenos” les da poder a ellos, antes que a sus acciones. Todos los niños saben que hay conductas que no son buenas o aprobadas por sus padres, así que el constante reconocimiento de lo “bueno” podrá motivarlos a actuar en sentido opuesto, solo para desobedecer e incluso en los peores casos, ocultar su verdadero yo.
    Califica las acciones, más no a tus hijos.
  2. Eres la más bonita
    La apariencia de las niñas sobresale más que la de los niños y esto sugiere una discriminación de género. Poner a las niñas, desde pequeñas, en un juicio que implica como luces, es hacerlas creer que valen de acuerdo con como se vean.
    Esto puede hacer que la niña dedique más tiempo a lucir bonita que en reconocer o aprovechar habilidades que tenga
  3. Lo hiciste muy bien
    Puede llevar al narcisismo, pues el niño se volverá adicto a que lo feliciten si las escucha constantemente. En vez de usar una frase tan generalizada, puedes decir:
    Gracias por ayudarme a limpiar, poner los platos en la mesa o recoger tus juguetes.
  1. Un reconocimiento que no sea honesto
    Los niños saben muy bien cuando no se les dice la verdad o no hay interés u orgullo en lo que hacen. Alagar a los niños no es la manera de ayudar a que fortalezcan su autoestima, pues de no ser un sentimiento real, el niño podría identificarlo como una decepción y más tarde, convertir esa situación en depresión.
    Si tu hijo no hace algo bien, como cantar, pintar o cualquier cosa, reconoce el valor de atreverse a hacerlo y esforzarse por lograrlo de la mejor manera, pero no le hagas creer que es el mejor en todo, porque crea un esfuerzo inútil.

Sobre el autor

Alejandra Marín

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