Hogar

Educar bajo amenazas no funciona

OLGA BOGDANOVA/ISTOCK/THINKSTOCK

Educar constantemente bajo gritos y amenazas no es más que una forma de maltrato psicológico. Esta estrategia es común encontrarla en padres desesperados al no saber qué más hacer para que sus hijos obedezcan. Las amenazas pueden aparecer algún día en medio de una discusión con ellos pero no puede volverse parte esencial en nuestros diálogos, sin embargo debe tener muy en cuenta que estas no funcionan en una buena educación a largo plazo.

Si alguna vez has amenazado a tu hijo no tienes por qué sentirte mal, todos en algún momento hemos dicho, o acaso no te suenan familiares frases como: “si no recoges tus juguetes no te compro el helado que quieres”, “si no lavas los platos no sales con tus amigos” o “debes hacer tu tarea o te acuestas sin televisión”.

Sin embargo piensa ¿cuántas de esas veces que has dicho estas amenazas  las has cumplido?, la mayoría de padres dejamos pasar la situación y es por esto que no funcionan, no las cumplimos. Todo esto ocurre porque en el momento que nos encontramos con la cabeza caliente decimos consecuencias más graves de lo que la acción requiere y cuando nos calmamos somos incapaces de llevarlas a cabo.

La consecuencia del incumplimiento de nuestras amenazas es que nuestros hijos aprenden que estas no son más que palabras al aire. Te puedes parar en las orejas y ellos estarán tranquilos porque saben que igual le comprarás el helado, podrá salir con sus amigos o que no tiene la necesidad de recoger sus juguetes porque tu terminarás arreglándolos ordenadamente para que el los encuentre bien  puestos al día siguiente.

Igualmente tú puedes ser el tipo de padre que si cumple sus amenazas para que tu hijo te haga caso, pero igualmente estás cometiendo un grave error, educar bajo amenazas es igual a hacerlo con miedo y esto traje malos resultados en un largo plazo. Estas amenazas a medida que tu hijo crece únicamente incrementarán que sea un rebelde.

Algunas razones para no educar con amenazas:

  • Las amenazas afectan el clima familiar y la confianza en la familia.
  • Convertimos a nuestros hijos en personas sumisas y sin criterio, al exigirles que hagan algo sin la oportunidad de expresar su opinión.
  • Debe existir coherencia entre lo que se dice y se hace, de lo contrario no seremos respetados por nuestros hijos.
  • Las amenazas son violencia, a ninguno nos gusta que nos maltraten.
  • Este sistema refleja la carencia que tenemos como padres, pues se convierte en la única alternativa para arreglar una situación.

Sobre el autor

Ana Lesmes

Orgullosa madre de 3 hermosos hijos traviesos pero respetuosos. Me encanta compartir historias, consejos y experiencias acerca de la etapa mas maravillosa de mi vida, ser madre.

Comentar

Enviar un comentario