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Cómo evitar que una gripa se convierta en infección respiratoria

Las gripas, por más leves que se presenten, siempre tienden a preocupar a los padres. Principalmente, si no sabemos identificar los síntomas, por ello evitar que ésta se convierta en una infección respiratoria aguda (IRA) es fundamental. Aquí te damos algunas premisas básicas para que puedas identificar síntomas y saber qué puedes hacer.

¿Qué es una IRA?

Se trata de una enfermedad del tracto respiratorio generalmente producido por microorganismos, entre ellos bacterias o virus. Puede presentarse en nuestros hijos de forma repentina y extenderse hasta por una o dos semanas.

Las gripas, bien atendidas, suelen ser un episodio de unos pocos días. Es recomendable estar atentos a la evolución de los cuadros gripales, a fin de evitar procesos de infección respiratoria de mayor riesgo para nuestros hijos, los cuales requieren de atención médica especializada e inmediata.

¿Cómo se contagia?

Existen varias formas de contagio. A veces, sucede por someter a nuestros hijos a cambios repentinos de temperaturas, frío a calor y viceversa.

Otras, por contacto con el virus, bien podría ser por una persona con gripa o con objetos que hayan estado expuestos al virus (vasos, juguetes). Otra vía, es por contacto con las partículas de virus que quedan en el aire al ser expulsadas por personas al toser.

Sintomatología

Los síntomas de la gripa son los mismos que los de un resfriado normal, es decir, dolor de garganta, fiebre, tos seca o flema, nariz constipada o con secreciones y malestar general. Cuando éstos se extienden por varios días, debes tener cuidado, ya que podrían derivar en una IRA, entre éstas: bronquitis, bronconeumonía o neumonía.

Cuándo llevarlo al médico

Dependiendo de la sintomatología que presente tu pequeño, con cuidados en casa y reposo el mejorará, pero si por el contrario, presenta estos síntomas, es necesario acudir de inmediato a la calle:

  • Dificultades para respirar, o lo hace con mucho esfuerzo.
  • Se pronuncia el pecho o las costillas mientras tose o respira.
  • Silbidos cada vez que tose o respira.
  • Fiebre por encima de los 38 °C.
  • Si se muestra irritado o le cuesta dormir.
  • Falta de apetito o le cuesta comer.
  • Decaimiento o somnolencia.

Con las indicaciones y tratamiento indicado por tu médico de cabecera, podrás atenderle en forma satisfactoria y recuperar la salud total de tus pequeños. Se recomienda, además, mantener un pertinente control del niño sano y hábitos de higiene, para evitar que pueda pillar otro episodio de gripa.

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Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

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