Escuela

La poderosa relación entre madres e hijas

La relación que se gesta entre las madres e hijas ha sido objeto de muchos análisis. Sin duda alguna, se trata de uno de los vínculos más poderosos, y al mismo tiempo complejo, que surge entre madres e hijas. Desde que están en el vientre, las madres desbordan amor y protección especial para sus hijas, deseando ser para ellas un pilar, un ejemplo y un refugio durante toda su vida.

En esa vinculación femenina y afectiva, las madres suelen apoyar a sus hijas durante todo su desarrollo, tratando de evitar que cometan los mismos errores y tropiezos.

Lecciones aprendidas

Ancestralmente, muchas son las reflexiones que se derivan al trata de entender esta relación parental. Como en muchas relaciones de interdependencia, hay casos de madres controladoras y asfixiantes, quienes desean ser parte de todo el proceso evolutivo de sus hijas. Esto, sin dudas, terminará debilitando el lazo afectivo y aumentando las distancias.

Otras madres, en cambio, suelen ser más consideradas con el espacio personal de sus hijas, incitándolas a disponer de su propia libertad, enseñándolas para que emprendan sus propios caminos. En ambos casos, el vínculo es intenso, por lo que muchas madres deben reflexionar si propician una relación traumática o enriquecedora con sus hijas.

Mejor educación

Las madres, en la mayoría de los casos, preparan a sus hijos con la mejor educación, indistintamente de su género. No hay discriminación en este sentido. No obstante, las madres suelen estar atentas para identificar las necesidades individuales de cada uno, con lo cual la relación personal será más asertiva y profunda.

De aquí en adelante, dependerá la fortaleza del vínculo establecido, fomentando la complicidad y entendimiento entre madre e hija.

Algunas claves

Las madres siempre tienen la preocupación sobre cómo criar hijas sabias y felices. A continuación te damos unas claves para entender y fortalecer estas relaciones afectivas:

  • Una hija no tiene necesariamente que ser cómplice de su madre. Lo que requiere, sin dudas, es una guía que le ayude a enfrentar sus miedos y le apoye en su desarrollo.
  • Una hija no tiene por qué ser igual a su madre. Ella tiene sus propios gustos, ideas u opiniones, que le llevan a tomar sus propias decisiones.
  • Ofrecer afectos, consejos y total apoyo es el rol que deben cumplir las madres, con lo cual ayudarán a sus hijas a valerse por sí mismas.

Muchas dificultades se presentarán en el camino. No obstante, una de las mejores etapas será cuando la hija alcance su madurez. Una mirada, de madre a hija, y sabrás que los has hecho bien.

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Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

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