Escuela Familia

Las madres también lloran… ¡y es totalmente sano!

Ya no puedes más, te derrumbas, te colmas y llegas al límite. Entre el cansancio, el estrés y el miedo que puede provocar la crianza, es normal que las explosiones anímicas lleguen, cuando ya las “súper mamá” no pueden con la carga que se han autoimpuesto en la crianza de los infantes. Si has llegado a este punto, no te alarmes, el estrés generado puede llevarte a advertir que necesitas unos minutos para ti y es totalmente válido.

Llorar en un momento como este, es uno de los principales mecanismos de desahogo y es totalmente sano, a diferencia de lo que puede pensarse (no estás al borde de una depresión).

El llanto te ayudará a entender que, es el momento de hacer una parada en tu vida y por medio de él, podrás reciclar y desahogar sentimientos, pensamientos y emociones acumuladas.

Los padres no están exentos de vivir estos períodos de agotamiento y de llegar al límite de la situación cuando de crianza se trata. Ambos están expuestos a estos momentos y se debe buscar los mecanismos necesarios para poder canalizar, de la mejor posible, toda esa energía de agotamiento físico y emocional que se presenta durante la crianza.

El cansancio y la paternidad

El sentirte agotados o cansados es totalmente normal y esto no quiere decir que estén cansados de los niños. Se deben racionalizar algunos aspectos básicos para no caer en remordimientos por sentir que no se puede más con la situación.

Además de la crianza, los padres también deben ser responsables del hogar y el trabajo. Esto se traduce muchas veces en los “Padres Multitarea”, lo cual se puede mantener por un corto tiempo, hasta llegar al punto de quiebre. Cuando el cansancio llega se refleja en el cuerpo como dolores localizados, ritmo cardíaco acelerado, malas digestiones, entre otras características. Evitar estas situaciones sería lo ideal para un mejor cuidado de los niños.

Cuidarte para cuidar mejor

Mientras mejor estés contigo mismo/a, mejor será el cuidado de los hijos. Cría hijos felices siendo padres felices y no padres perfectos. Vive cada momento de la crianza como único sin crear expectativas. Comparte las preocupaciones, dudas y presiones en pareja.

Atrévete a disfrutar de instantes de ocio y de relajación durante el día. Apóyate en amigos y en otros padres, compartir estas experiencias te dará una visión amplia de ser padre.

Tomando en cuenta tu bienestar, puedes mejorar tu forma de criar, dándole paso a niños felices, amados y con buena autoestima.

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Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

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