Escuela

Por qué los niños más ruidosos son los más felices

Como padres nos encontramos con la responsabilidad de procurar siempre que nuestros hijos sean lo más felices posibles, que crezcan sanos, educándose correctamente, pero sobre todas las cosas alegres y siempre con una sonrisa dibujada en el rostro. Muchas veces nos fijamos más en su nivel de felicidad que en el hecho de que se desarrollen en otros aspectos como los deportes, e incluso los estudios.

Esto es más normal de lo que parece, pues como padres, siempre vamos a querer lo mejor para nuestros hijos, y en numerosas oportunidades, lo que nosotros consideramos que es mejor para ellos, es su felicidad plena.

Y es que los niños más hábiles, guapos, educados, tranquillos y callados, no siempre son los más felices, de hecho es todo lo contrario, en ocasiones son mucho más alegres, los niños que se comportan de una forma revoltosa e inquieta, y esto, aunque nos cueste creerlo, tiene una explicación totalmente lógica.

El proceso de aprendizaje de los niños revoltosos

Cuando los niños inquietos se comportan de una forma que para muchos adultos pueda resultar especialmente irritante, hay que tomar en cuenta que precisamente, son niños, que están aprendiendo, descubriendo un mundo lleno de aventuras y la razón por la cual se comportan así es simplemente porque son felices viviendo, y les encanta demostrar su felicidad a tope.

Es cierto que como padres, estamos en la labor de enseñarles que no está bien ser tan descontrolado, que todo tiene su límite y que los buenos modales los van a llevar lejos en la vida. Pero todo esto debe hacerse a su debido tiempo, a la par con el proceso evolutivo natural en la conducta del niño, sin forzarlo ni obligarlo a aplacar su manera de ser.

Ya que si los aplacamos a las malas, esto tendrá como resultado que los niños no crecerán siendo felices, ni alegres, más bien todo lo contrario, vivirían con miedo a expresarse, desconfiados del mundo y sin la habilidad de aprender de las experiencias que únicamente el mundo externo tiene para ofrecerles.

Es por esta razón que en ocasiones debemos ser un poco más tolerantes cuando se trate de un niño que aparentemente se esté portando “mal”, hay que recordar que están viviendo y sobre todo, están siendo seres felices, alegres de estar vivos y de contar con la capacidad de poder expresar sus sentimiento y emociones de la manera más libre posible.

Sobre el autor

Ana Lesmes

Orgullosa madre de 3 hermosos hijos traviesos pero respetuosos. Me encanta compartir historias, consejos y experiencias acerca de la etapa mas maravillosa de mi vida, ser madre.

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