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Los niños mal humorados suelen ser más inteligentes

Un estudio realizado en la universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, sobre el estado de ánimo de las personas ha revelado que el mal humor es un indicativo de que la persona posee un coeficiente intelectual alto.

Este experimento consistió en poner a prueba a un grupo de personas, manipulando su estado de ánimo al pedirles que vieran una serie de películas y que, en base a éstas, evaluasen aspectos positivos y negativos de sus vidas.

Los resultados obtenidos fueron bastante interesantes; se llegó a la conclusión de que el mal humor y la tristeza nos permiten tener una mejor capacidad de juzgar a los demás. Además, el estar molesto hace que la capacidad de guardar recuerdos en la memoria sea superior.

Por qué los niños con mal humor son más inteligentes

Es normal que nuestros niños atraviesen por etapas en las que suelen estar más temperamentales, ya que esto forma parte de su desarrollo. De hecho, a medida que van creciendo se empezaran a cuestionar todo lo que les rodea y es importante no coartar esta habilidad sino más bien fomentarla, ya que de esa manera es como desarrollan su pensamiento crítico.

Se ha demostrado que el mal humor está relacionado con la capacidad del niño para desarrollar mejores argumentos, mientras que los niños más felices suelen ser más propensos a las actividades creativas y de cooperación.

Se cree que tanto las personas como niños que son malhumoradas, en situaciones de estrés tienden a procesar mejor la información, pudiendo dar mejores soluciones ante los problemas.

Aprende a canalizar su mal humor

Aunque es normal que los niños tengan mal temperamento en algunas oportunidades, a veces es necesario establecer ciertos límites para controlar un poco la situación. Aquí te dejamos una serie de consejos que te podrían ser de mucha ayuda:

  • Cuando esté molesto, motívalo a que exprese lo que siente con palabras, no con gritos ni con golpes.
  • Enséñale que lo mejor es mantenernos apartados de las situaciones o personas que puedan alterar significativamente nuestros estados de ánimo.
  • Si empieza una rabieta es necesario hacerle entender que no le prestaremos atención sino hasta que se calme. Y en caso de que no se pueda controlar, deberás enviarlo a su habitación hasta que se le pase.

Lo mejor que puedes hacer en estos casos es servir de ejemplo para tus hijos. Si explotas ante cualquier situación, entonces no puedes esperar nada diferente de parte de ellos. Aunque sea difícil de entender, tener hijos mal humorados no es tan grave después de todo.

Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

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