Niños

Proteger no es lo mismo que malcriar

Muchas son las ideas que las madres tienen con respecto a la crianza de sus hijos, comenzando  con la mala percepción de la expresión “mala crianza”, la cual se utiliza para referirse a una madre que sobreprotege, mima, no coloca carácter a su niños, y toda una serie de acciones que, en realidad no cumplen con el significado de dicha expresión.

La mala crianza de un niño, se ve cuando la madre no presta atención a su pequeño, lo abandona y no se ocupa de su educación, y de inculcar valores que son importantes para el crecimiento humano de su hijo.

Diferencias entre consolar y malcriar

Consolar es la acción de prestar atención a las necesidades de nuestros seres queridos, en este caso nuestros hijos, y responder de manera apacible a dichas necesidades con palabras de aliento, besos, caricias y muestras de apoyo.

Es usual ver cómo la gente tergiversa estos conceptos. Cuando un familiar adulto está llorando y se encuentra en un momento crítico en su vida, estamos allí para apoyarlo ¿o lo dejamos solo hasta que se le pase?

¿Por qué no hacer lo mismo con los niños? Estar allí no es malcriar, es demostrarle que tienen apoyo y cariño, y que pase lo que pase, siempre tendrán una persona que les sirva de soporte ante las dificultades.

Ahora bien, ¿qué significa criar bien? ¿Entran estas acciones de consuelo se ubica el concepto de la buena crianza? La respuesta es sencilla: Por supuesto que sí.

Al estar presente para tu hijo, no lo estás criando para ser débil, ni le estás restando carácter. Le estás dando apoyo. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos necesitado apoyo, aun cuando somos adultos. Esto le enseña a tu hijo a confiar en las personas, a no ser orgulloso y pedir ayuda y apoyo cada vez que lo necesite.

Enséñale a tu pequeño, a valorar el cariño de los demás, que aprenda que eso es algo que se gana con el tiempo y que se debe cuidar para no perderlo. Foméntale la idea del amor, enséñale que nunca estará solo, evita que crezca con la percepción de que el mundo es hostil y frío. Dale todo el amor que puedas darle, esto le hará bien.

Juega con tu hijo, hazlo feliz, sácale sonrisas, y cuando llore o esté triste, llénalo de amor, besos y caricias. A fin de cuentas, amar no es un pecado, y mucho menos si se trata de tu propio hijo.

Tags

Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

Comentar

Enviar un comentario