Familia

El duro trabajo de una madre que además es ama de casa

¡Que hermoso es tener un hijo! Es el regalo más grande y esperado por muchas mujeres en el mundo, y cuando por fin lo consiguen, no les cabe la dicha en el cuerpo. Pensar en ver crecer a esta personita frente a tus ojos, cuidarle, hacerle feliz, llenarle de mimos, caricias y muchos juguetes. Que felicidad ¿cierto?

Pero a quien sea que nos haya contado esta hermosa fábula, olvidó un pequeño pero realmente importante detalle. Hablemos del trabajo que resulta ser madre a la par de ser una eficiente ama de casa

Hay madres que simplemente no pueden con su alma al final del día, y que a la mañana siguiente desean que el sol nunca hubiera salido. Nadie sabe lo que realmente significa el ser una madre abnegada y responsable al mismo tiempo que te ocupas de las tareas del hogar y cuidas que tu hijo no continúe haciendo destrozos.

Y es que al final, eso es lo que hacen nuestros niños, destrozos por toda la casa, pareciera que es lo que más les divierte. ¿Un poco egoísta no? ¿O tal vez sea porque no saben lo que hacen, los pobres angelitos?

Nos convertimos en súper heroínas sin remuneración

Un día a día en la vida de una madre que también es ama de casa es un completo caos, y los dichosos momentos para descansar, simplemente no existen nunca más. Limpiar, recoger los juguetes, meter la ropa en la lavadora, trapear el suelo, limpiar las ventanas, hacer la comida, dársela a tu bebé y luego regresar y repetir esta lista de obligaciones una y otra vez hasta el final del día, puede sonarte como lo más tedioso en el mundo.

Déjame decirte que, en efecto, sí es lo más tedioso del mundo, y al final del día no has terminado de tumbar la cabeza en la almohada cuando ya te encuentras soñando. Y esto sin contar tareas como hacer las compras, jugar con tu hijo, bañarle y muchas otras.

Ahora imagínate hacer todas esta tareas y que nunca logres ver tu casa completamente ordenada, pues no has terminado de recoger cualquier cosa cuando ya tu hijo está sacando otra a tus espaldas.

El trabajo de una madre, ama de casa no es para nada sencillo, y solo quienes hemos pasado por esa situación, conocemos el esfuerzo que realmente esto significa. Sin embargo, siempre estamos con una sonrisa dibujada en nuestros rostros, pues con tan solo ver la felicidad de nuestros pequeños al destrozar la casa o escuchar sus risas, nuestras energías son repotenciadas y la alegría vuelve a nosotras.

Sobre el autor

Alicia Remolina

Experta en temas de maternidad y formación. Pediatra de profesión, escritora por naturaleza. Mi misión consiste en ofrecer consejos prácticos para ayudar a los padres a disfrutar la crianza y el cuidado de sus hijos.

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